Esta pequeña obsesión recibe el nombre de onicofagia y en muchas ocasiones es un acto inconsciente o una conducta imitativa que puede ser indicador de algún problema de tipo emocional.
Morderse las uñas puede dañar la parte ungueal y la raíz de las uñas además puede provocar complicaciones como verrugas periungueales, padrastros, infecciones en los labios y la mucosa bucal además de otros problemas dentales.
La onicofagia desgasta el esmalte dental y causa pequeños traumatismos que pueden llegar a fracturar los dientes. A la larga, estas piezas dentales pueden sufrir un aumento de sensibilidad dental. Otra consecuencia negativa es la afección de la articulación temporomandibular.
Se calcula que el 30% de los niños entre 4 y 10 años se muerde las uñas de forma compulsiva, este porcentaje aumenta al 50% en adolescentes y un 15% en mayores de 18 años.
Otra cuestión a tener en cuenta es la gran cantidad de bacterias presentes bajo las uñas, aumentan la incidencia de infecciones. Si a esta acumulación de bacterias le sumamos la mala higiene bucodental, y otros factores de riesgo como tabaquismo o alcoholismo, aumentan bastante las probabilidades de sufrir enfermedades periodentales así como, halitosis.
En Institut Dental Ilerdent velamos por su salud bucal, y por eso desaconsejamos estos hábitos nada beneficiosos para la salud bucal.